sábado 21 de enero de 2012

Marisela Escobedo, asesinada como su hija Rubí, ya tiene un corrido (pero no justicia)
















Llegó el primer aniversario del asesinato impune de Marisela, la mamá de Rubí, y él decidió convertir su coraje y rabia en letra y música. Sus dos hijos acordaron que él (por seguridad) no la iba a interpretar sino ellos, y su esposa se convirtió en su productora: le guiaba en las estrofas para que no afectaran la sensibilidad de la familia de Marisela. También, en las fotos que escogían para una presentación multimedia.

Así comenzó el corrido para Marisela Escobedo. Desde San Diego (California) hasta Juaritos, México: el que les duele desde la distancia de haber tenido que emigrar y que cada vez, lo reconocen menos.

Félix nació en el estado de Nayarit hace 55 años en una comunidad campesina indígena Cora. Para poder llegar a los Estados Unidos pasó por túneles oscuros, agua y lodo. También, en un remolque con otras 25 personas donde pensó morir. Trabajó piscando fresa, lavando platos restaurantes, aprendió inglés y pudo tener su taller automotriz. Desde que se jubiló hace un año de su chamba, compone corridos: es su manera de expresar su inconformidad, su dolor.

"Siento desánimo por México, me repugna la política de los partidos oficiales que han llevado a México a la ruina. Siento coraje por los niveles de barbarie, un México convertido en un cementerio de frontera a frontera. Acá los gringos han sido inteligentes y para acá todos los millones que deja el narcotráfico no ve ese tipo de violencia", me comenta Félix vía telefónica.

Y él, con su familia, sabe transmitirlo en un corrido para Marisela Escobedo, a la que nunca conoció en persona, pero lloró con su asesinato el 16 de diciembre del 2010 delante del Palacio de Gobierno del estado de Chihuahua. Ella exigía justicia, que el asesino de su hija Rubí, de 16 años, fuera a la cárcel. Pero sólo hay más injusticia, asesinatos impunes, desapariciones y corrupción como señala el corrido:

martes 17 de enero de 2012

Identificar prendas de cadáveres: para saber si son las de tu hija desaparecida



















Un carrito metálico con ropa sucia: detrás de un vidrio. Quince minutos de pantalones azules de mezclilla, tanga roja y bolsa beis. Tenis de rallitas azules, dos sostenes. Lápiz de ojos. Perfume color rojo: olor a muerto.

Ella se acerca: con temor. Suspira: no son de su hija. Otro carrito: tampoco.

Se levantó antes del amanecer: sin haber dormido. Había tomado la decisión: ir a identificar prendas de dos mujeres asesinadas que quizá puedan ser las de su hija: desaparecida hace seis meses en la zona centro de Ciudad Juárez. Ahora se enfrenta a encontrarla en el Servicio Médico Forense (Semefo) o seguir buscándola.

"A veces hay momentos que digo que para descansar de este dolor, de esta angustia, de pensar que la están tratando mal, haciendo sufrir.... pero yo le pido a Dios que no sea mía", me comenta Lucy, mamá de Nancy Navarro que desapareció el 13 de julio del 2011 a los 18 años de edad.

Tomó los 48 pesos que había apartado del mandado para poder tomar las ruteras que le llevarían hasta su objetivo, a unos 15 minutos en carro de su casita, a unas dos horas en ese transporte público que casi no existe en Juaritos.

Entró al Semefo: donde "huele feo". Le acompaña otra madre de una joven desaparecida y un padre de otra muchachita. Van a averiguar lo que no quieren o lo que sí: cuando el dolor de la espera comienza a matarlos, poco a poco.

Con ellos, tres psicólogos para "prepararlos" para enfrentarse a la identificación de los cadáveres: les dicen (rapidito) que el ver una prenda que sea de sus hijas no quiere decir que sean sus hijas.

El carrito pasa. Detrás del vidrio. Se repite la acción. Las prendas no son de sus hijas. Comienza la reflexión que duele: "no puedo creer que esté viviendo esto, que tenga que andar en eso por el simple hecho que no las busquen".

Al finalizar el proceso de identificación, los psicólogos le recomiendan que con sus manos se haga una limpia de la cabeza a los pies para "quitar la mala vibra".

De nuevo, la rutera: el regreso a la casita. A la espera que mata. Observa que en la colonia donde vive están juntando despensa para los indígenas rarámuris en la Sierra Tarahumara, tras la negación de las autoridades de que se estén suicidando por no tener qué comer. Y Lucy colabora con la única bolsa de arroz que le quedaba, unos frijolitos y algo de avena. Comparte tras quedarse desempleada de una fábrica maquiladora porque piensa en su Nancita: "yo aquí con mi dolor de no saber dónde está mi hija, yo no sé si coma o no. Es muy feo no saber si la gente le da de comer".

sábado 24 de diciembre de 2011

Noche de dolor, recuerdo y rabia (al escuchar el mensaje navideño del presidente Calderón): Luz María Dávila con sus dos hijos asesinados



















Convive con la sombra de los ataúdes de sus dos únicos hijos a los que recuerda todos los días: en féretros situados a la izquierda y a la derecha del refrigerador. Como si fueran hoy sus velorios por la masacre estudiantil de Villas de Salvárcar donde fueron asesinadas 15 personas hace casi dos años.

Luz María Dávila está sola. Esperando que su esposo finalice su turno a las 10 de la noche de la fábrica maquiladora en la que trabajan. Para prepararle algo para cenar y dormir prontito: para olvidar que es Nochebuena. La casita está fría. El calentón no funciona. Afuera, está la nieve helada.

Televisión prendida: de pronto, el presidente de México Felipe Calderón aparece con esposa y sus tres hijos, rodeado de niños de albergues, sonrientes para dar su mensaje navideño. El presidente dice que esta temporada es la apropiada para expresarle a la familia cuánto nos importa y cuánto la queremos. También, afirma que la Navidad es un momento propicio para reflexionar sobre lo realizado en el año y lo que se hará en el próximo.

Y Luz María Dávila, la mujer pequeñita de estatura y tímida, vomita su dolor e impotencia. Como lo hizo en una visita oficial del Presidente Calderón el 11 de febrero del 2010 tras el asesinato de sus pequeños en la que interrumpió una reunión para exigirle que pidiera disculpas porque sus hijos no eran unos pandilleros, como el presidente justificó sus muertes.

"El es el que tiene que reflexionar por qué empezó su guerra. Qué tiene uno qué reflexionar nosotras, las mamás, que hemos perdido hijos. Si él hubiera perdido a un hijo, que es lo más importante, te apuesto que pensaría muy diferente. Me gustaría qué se pusiera en los zapatos de cada uno de nosotros, lo sentiría uno más humano".

"El señor Calderón manda su mensaje de Navidad y qué ganas con escucharlo. No tengo a los míos. No me alivia nada él".

Dolor soledad: el que sobrevive a las familias de los asesinados. Rabia de una madre: en una casita sin adornos de Navidad. Sin nada que recuerde esta fecha, antes alegre, llena de vida. Y piensa en ese próximo año al que el presidente Calderón se refiere.

"Mientras siga adelante con la presidencia para que se mejore va a estar en chino. Hay días que baja todo esto de las ejecuciones y luego que vuelven a aumentar, pues aunque digan lo que digan desde que entró Calderón todo esto comenzó. Antes de que él empezara, yo sentía una esperanza por él, nunca imaginé que él iba a empeorar todo esto".

Luz María realiza su diagnóstico de la situación que vive Juárez, su México. La mamá huérfana de sus dos únicos hijos: José Luis Piña, estudiante de preparatoria de 16 años. Y Marcos Piña, de 19 años, con el que trabajaba en la misma maquiladora de la que él se dirigía a estudiar Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

"Los mugres políticos sólo se la viven en puro aumento de los productos básicos. Y ellos, cuánto agarran de dinero cada mes y cuántos no tienen ni siquiera para unos frijoles. Hay tantos ninis, sin escuela, sin trabajo y los políticos no se ponen las pilas para buscarles escuelas, y los jóvenes acaban en la droga. Pero el narcotráfico no es de apenas, es de años y quieren tapar el sol con un dedo. El Chapo se escapó de una cárcel de maxima seguridad con Fox, cómo se les pudo haber escapado. Desgraciadamente no hay ley en los tres niveles de gobierno y los asesinos se reproducen con la impunidad y la corrupción. Y a nuestros jóvenes pobres los asesinan".

El mensaje navideño del presidente Calderón finaliza sin ninguna palabra de recuerdo para las familias de los más de 60 mil personas asesinadas en México (casi 10 mil en Juárez) desde que comenzó su llamada guerra contra el narcotráfico, ni de los 15 mil niños huérfanos en Juárez, ni de los desplazados, secuestrados, extorsionados.

Sólo felicita y desea muchísima alegría. Y convoca "a renovar nuestra fuerza y nuestra pasión para sembrar la semilla de un México mejor, un México más seguro, más justo y más próspero". Lo hace rodeado de su familia y de niños que viven en instituciones.

Y Luz María Dávila ya no puede más. Hay palabras que duelen, más aún en Navidad. Cuando ya perdiste todo y la Nochebuena se convierte en Nochemala en una Juaritos que agoniza de dolor.

"¿Cuántos niños han quedado solos por esta situación de guerra? El debería de ver esto. El es el culpable. Sus mensajes no me interesan".

viernes 23 de diciembre de 2011

Esperándola el día de su 21 cumpleaños: Mónica Janeth Alanis Esparza (desaparecida en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez)















A estas horas, Mónica Janeth Alanis Esparza no ha aparecido. Su cumpleaños está a punto de finalizar. Pero aún le quedan al día dos horas: Olga y Ricardo, sus padres, recuerdan que Moni nació casi el día de la Nochebuena. Y que su pequeña llegó como un regalo de Navidad.

Los tamales de chile colorado y de dulce la esperan, también un pastel: como desde hace tres cumpleaños. Porque la estudiante Mónica Janeth desapareció un 26 de marzo del 2009 de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, tras asistir a una de sus clases del segundo semestre de Administración de Empresas. Tenía 18 años.

Afuerita de la casita de la familia Alanis Esparza hace frío. La nieve que cayó durante la mañana de hoy cubre la tierra. La temperatura está descendiendo y el agua del pavimento se va convirtiendo en hielo. Dentro, la espera:

"Estoy nerviosa, angustiada y a la vez con muchos recuerdos", dice Olga Esparza, la mamá de Mónica Janeth. "Ella nació a las 11 de la noche, a estas horas estaba todavía con mi pancita, estaba en el hospital del Seguro Social y todavía no nacía. Siento el vacío de que no está aquí conmigo. Quisiera abrazarla, como este día que ha nevado , haberla tenido aquí en mi recámara, estar abrazadas las dos, disfrutando de ver la televisión. Pues es muy triste hablar y recordar este día, más que otros días. Es el nacimiento de ella".

Hoy prefirió quedarse en la casa. No salir a protestar, como tantas otras veces. La última vez, hace una semana, en el primer aniversario del asesinato de Marisela Escobedo, la mamá de Rubí, también asesinada. Compañera también de su búsqueda.

"En este día uno se quiere aislar pero uno tiene en la mente a su hija. Todo este caminar y protestas es cansado para uno. Ni siquiera una llamadita, como me preguntaba un familiar, no sabemos nada. A veces pienso que es una pesadilla, que es un sueño, que no quiero despertar. Y es lo contrario: si estoy dormida y sueño a mi hija no quiero despertar, quiero seguir ahí. Nadie me entendería. Sí me entienden las mamás que son las únicas, ellas son las que sienten el dolor que tiene uno".

Dolor en un rostro que sonríe con Candy: la perrita de Mónica Janeth que juega con los seis cachorritos que apenitas acaba de tener. Canelo, Negrito y Firulais son los nombres que eligieron ayer unos niños al verlos y que la mamá de Moni accedió gustosa a ponérselos. Los otros tres no tienen nombres todavía. Como tampoco encuentra palabras para definir lo que siente por las autoridades:

"Al principio yo tenía una fe, una ignorancia, que las autoridades me iban a entregar a mi hija. Nunca pensé que pasara el tiempo así. Les diría que la desaparición fuera un delito para que de verdad hicieran algo. Delito es la trata de personas, el secuestro. Por eso se siguen desapareciendo las jovencitas, porque esas personas que tienen a nuestras hijas saben que la autoridad no va a hacer nada. Dicen que aquí en México no hay esclavitud, pero esta es una forma de esclavitud. Un secuestro es por una semana, por un mes, las desapariciones, años".

Ahora a Olga Esparza y a su esposo Ricardo Alanis sólo les queda pedir a la ciudadanía que les ayuden "a abrazarla".

"Estamos con la ilusión de que aparezca Moni. Desde la noche de ayer despierta él y sale fuera para ver si llega mi hija. Tenemos mucha esperanza porque nosostros sabemos que mi Dios es quien me la cuida y sabemos que él me la va a traer".

******El día está relativamente tranquilo. Por ahora, un asesinato de un adolescente en la Colonia Tierra Nueva: Jorge Alvarado Real, convertido en cadáver a sus 17 años de edad, y otro joven se encuentra gravemente herido.
Y la noticia (desapercibida) de que Jessica Terrazas, que desapareció el 20 de diciembre del pasado año, fue encontrada: muerta. Estaba en el Servicio Médico Forense (Semefo) mientras su familia la buscaba. Como otras cuatro jovencitas desaparecidas, sus cadáveres no aparecen ahora en terrenos baldíos o un campo algodonero (como ocurrió hace 10 años) donde la noticia da la vuelta al mundo (al igual que la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México), sino que éstos surgen poco a poco. Aparecen en el Semefo, tras meses sin identificarlas, en una trama donde la indiferencia de las autoridades y su complicidad es obvia. Como desde hace casi 20 años. Pero ahora con la fuerza de la impunidad, de los abogados y activistas asesinados. Por pedir justicia. Con más amenazas.

*En la foto que tomé para vosotros, mis geniales lectores, podéis ver a Olga Esparza con la foto de su hija Mónica Janeth Alanis Esparza celebrando su cumpleaños cuando era una niña. Al fondo, un árbol de Navidad que pide que Moni regrese.

****Aquí tenéis el mensaje de los padres de Mónica Janeth Alanis Esparza para que tú también les ayudes a abrazar pronto a su hija:

Nosotros la familia de Monica Janeth Alanis Esparza, enviamos este mensaje
ya que el día 23 de diciembre es su cumpleaños número 21. Ella es estudiante de la universidad (UACJ).
Las autoridades no han respondido en este camino tan árduo y doloroso. Yo te invito
a que me ayudes a abrazar a mi hija, si alguna persona tiene conocimiento de su paradero
les pido de favor me hagan saber por éste o algún otro medio. NO TENGAN MIEDO.

Que ya como familia nosotros lo que deseamos es sólo volver a verla. Ella nació un día antes

de Navidad. Fue un regalo de la vida y hoy pido un regalo de Dios y de tu ayuda, para

que este 24 esté mi hija conmigo y así mismo deseo las hijas de todos aquellos que tengan

hijas desaparecidas, ya que como dice el lema de nuestro Comité de Madres de Jóvenes Desaparecidas

"NO MAS JOVENES DESAPARECIDAS, NO MAS LAGRIMAS DE UNA MADRE"

Por eso te pido a ti, que eres madre o padre y hermano que me ayudes a abrazar a mi hija.

Te pido una oración para que mi hija regrese y por favor envíes este mensaje a tus conocidos.
Gracias y les deseamos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo:

Gracias señor

por todo lo que me diste este año.

Gracias por los días de sol y los nublados tristes.

Gracias por las noches tranquilas y por las inquietas horas oscuras.

Gracias por la salud y la enfermedad.

Gracias por las penas y las alegrías.

Gracias por todo lo que me prestaste y después me pediste.
Gracias por la sonrisa amorosa y la mano amiga.
Por el amor y todo lo hermoso y dulce, por las flores, las estrellas,

los niños y las almas buenas.

Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y lágrimas.
Gracias por todo aquello que me acercó más a ti.

Y que Dios los bendiga a todos.



jueves 24 de noviembre de 2011

Cómo ser abuelita: y no derrumbarse en la espera de una hija desaparecida















La pequeña Brianita ha comenzado a llamar "mamá, mamá!: a su abuelita.

"Sí, mi chiquita, sí mi amor yo soy tu mamá y te voy a cuidar y proteger mientras regresa tu mamita", le dice Lucy Muñoz a su nieta, la hija de Nancy Navarro, que desapareció hace cuatro meses y una semana en la zona centro de Juárez.

Casita de bloque, limpia, ordenada: en un agujero que la colina hace detrás de la casa de sus suegros en la que recibe a visitas. Dos habitaciones: una para el matrimonio y la otra para tres de sus cuatro hijos, de 14, 7 y 5 años. Y su nieta, de un año y siete meses. Ella sonríe: "Esta bebé es con la que me refugio para no deprimirme".

Semanas de incertidumbre para Lucy y su esposo. Hasta que se deciden: a hacerse la prueba del ADN. Para agotar todas las posibilidades. Incluso la que más les aterra.
Esperan a poder ahorrar 100 pesos (unos 7 dólares) y toman cuatro ruteras: casi dos horas de ida (más las dos de vuelta) en un trayecto que en carro sería de unos 15 minutos.

"Nos citaron en el Servicio Médico Forense (Semefo) y nos picaron la yemita de un dedo para estar checando. Cuerpos ahí sí que tienen, pero ellos pierden mucho el tiempo. No me gustaría que pasara lo mismo que con otras niñas desaparecidas (a las que se las localizó muertas pero sus familias seguían buscándolas porque las autoridades no las identificaron). Tenemos que estar preparados para todo", razona Lucy, de 37 años.

En su dolor surgen ideas de búsqueda como la de globos blancos que los convierte en mensajeros: en cada uno de ellos pega la foto de su hija incrustada en una copia de un dólar como si con ella fuera a atraer a más personas que le ofrezcan una pista. Para la mamá de Nancy "cada globo es una esperanza porque las autoridades no quieren desenterrar esta madeja que hay en Ciudad Juárez desde hace 19 años. Lo único que me dicen es que no me arrime a ninguna organización porque van a lucrar con mi dolor".

Lucy dice que no está sola: en los tendederos de algunos de sus vecinos hay camisetas con la foto y los detalles de la desaparición de Nancy Navarro. Como si el objetivo de encontrarla no finalizara ni al ser lavadas para continuar la búsqueda.

*** Hoy fue un día con tres asesinatos y un hombre herido, por ahora. Un enfrentamiento armado de los Policías Federales con unos individuos en el centro de Juaritos mientras muchos se preparaban a cruzar para El Paso en busca de los descuentos por el Día de Acción de Gracias. Y de torta de colitas de pavo con aguacate. Algunos, hasta de pavo entero, como en Estados Unidos. Es la frontera.
Los muertos los puso Guadalajara, a dos días de que comience la mayor feria del libro en español, la FIL de Guadalajara, en su 25 aniversario. Con 26 cadáveres que aparecieron en tres vehículos cerquita de sus instalaciones.
Mañana viernes el mundo conmemorará el Día internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En Juaritos madres como Lucy Muñoz, seguirán buscando a sus hijas desaparecidas o intentando no morir buscando justicia para sus muertas. Exigiendo que las autoridades hagan su chamba.

lunes 21 de noviembre de 2011

El puente que separa todos los matices de la vida (y de la muerte)
















Ella, en su carro, escuchando música de Juan Gabriel hasta que de pronto irrumpen unas interferencias en la radio: la música country llega. Está más cerca de pisar Estados Unidos. Suspira.

Calcula que esta vez le costará unas tres horas pasar el puente libre que separa Ciudad Juárez de El Paso -lo cotidiano es poco más de una hora para un recorrido de apenas unos metros-. Va moviendo el carro despacito, buscando la fila que vaya más rápida hacia los agentes migratorios estadounidenses donde revisarán su visa láser fronteriza.

Los niños venden dulces, otros piden. Algunos hombres imponen su servicio de limpiar los cristales echándose a los vehículos. Y otros muchos ofrecen desde refrescos a cuadros de Pancho Villa.

Ella es Elvira Luján, una juarense de 52 años, a la que le esperan los centros comerciales de El Paso. La posibilidad de comprar para sus clientes: sus vecinos que le pagarán a plazos los objetos que muchos de ellos quizá habrán ensamblado en las fábricas maquiladoras y que al pasar a Estados Unidos se convierten en objetos que no pueden comprar con sus salarios de 700 pesos a la semana, unos 65 dólares.

Es lo que hace para sobrevivir tras verse obligada a cerrar su tienda de abarrotes porque no le alcanzaba para pagar la cuota de extorsión para poder tener abierto su negocio y seguir viva. Como ocho de cada diez dueños de estas tiendecitas que han sido cerradas en Juárez desde el año 2008 según datos de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño.

Compra en El Paso para ahorrarse los impuestos de importación con los que México grava a los artículos. Piensa que le sale más barato hacerlo en el otro lado de la frontera, a pesar de que el cambio al dólar está estos días a 14 pesos mexicanos y que para manejar en Estados Unidos ha tenido que comprar un seguro para su carro y en la espera del puente hacia Estados Unidos se arriesga a que su viejo carro le abandone. Pero el riesgo en Juárez es el de siempre desde hace casi cuatro años que comenzó la llamada guerra contra el narco del presidente Calderón: a que muera en una balacera, le quiten su vehículo a punta de arma, le secuestren o le roben.

Miles piensan lo mismo que ella. Este fin de semana festivo en Juárez hasta hoy -por conmemorarse el domingo el 101 aniversario de la Revolución de México donde se luchó contra la desigualdad social que hoy continúa- han comenzado las ofertas previas que se inician el viernes por la celebración el jueves del Día de Acción de Gracias de Estados Unidos.
Por primera vez, en el lado mexicano, han ideado el Buen Fin: ofertas en centros comerciales para que el dinero de los juarenses que tienen papeles migratorios para cruzar no se vaya a El Paso. Algunos negocios han logrado con esta iniciativa hasta un incremento del 30 por ciento de clientes.

Pero muchos otros nunca podrán acercarse ni a los centros comerciales de Juárez. Su sistema económico es vivir al día: comprar la manteca, la harina o el arroz que pueden con el dinero que consiguen: en una ciudad en la que la pobreza se ha agudizado con los casi 10 mil asesinados.

***La muerte llegó en la noche: dos jóvenes menos, por ahora. Una adolescente gravemente herida. El atardecer de hoy no fue de un huracán de colores sino de ocres en un cielo que pasó de ser azul a granizar y llover por escasos minutos para regresar a su intensidad.

*En la foto que tomé para vosotros podéis ver el puente libre. El lado izquierdo es el de la entrada a Estados Unidos y el derecho, casi vacío y sin espera, para entrar a Ciudad Juárez.

miércoles 9 de noviembre de 2011

Tortura para fabricar culpables y resolver rapidito una masacre















El día que iba a conocer a Israel Arzate Meléndez sólo conseguí escuchar su voz. Sería horas después de su cita para presentarse ante el juez como presunto culpable del homicidio de 15 personas en una fiesta estudiantil de Villas de Salvárcar. Nunca llegó a la audiencia de vinculación a proceso: un 10 de febrero del 2010.

Su abogada de oficio, Rosa Bailón, anunció que él decidió no presentarse. Pero su madre y su esposa no podían creer que fuera cierto. Arzate les había dicho que ahí estaría. La defensa de la licenciada fue rápida: no puso ninguna objeción a la declaración del Ministerio Público. Y no quiso presentar como testigo a un parquero del estacionamiento del que desapareció Arzate que rompía con toda la hipótesis oficial de cómo fue la detención del presunto sicario.

Pasaron las horas. Llegó el terror. Sabían que todo podía pasar. Arzate les había asegurado que se declaró culpable de la masacre cuando los soldados le amenazaron con violar y matar a su esposa.

Al salir de la audiencia, su esposa recibió una llamada de un compañero de Arzate en la cárcel del Cereso Estatal. Le llamaba para avisarle que a éste se lo habían llevado desde la noche anterior y que no había regresado a la prisión.

Ella llorando le suplicó varias veces a la abogada que llamara a la prisión, que su deber era saber qué estaba pasando. Ella se mostraba reticente a averiguar lo que estaba pasando. Al final, lo hizo y Arzate no estaba. Horas más tarde, apareció. Y le dejaron llamar.

En ese momento me encontraba en la casa de los suegros de Arzate en la que vivía el ahora presunto sicario en un cuarto con su esposa y el hijo de ésta. Quería ver cuál era su mundo: una casita humilde, en una colonia humilde, un cuarto ordenado, pequeño. Todo muy limpio.

De pronto, escuchamos por radio la voz de un hombre asustado, Israel Arzate, que llamaba a su esposa para contarle que estaba vivo, que no había podido asistir a su presentación ante el juez porque lo sacaron en la noche de la prisión y los soldados le habían estado torturando. Al parecer, querían saber cuál era su dirección para plantarle armas, y recordarle que no se podía retractar de su declaración en vídeo en la que se había declarado culpable bajo torturas.

Arzate no sabía que yo estaba con su familia. Y al acabar la conversación les pedí poder hablar unos minutos con él, por el radio de su esposa. Mientras tanto, sus suegros y el niño hacían rapidamente las maletas: tenían miedo a que los soldados llegaran y los mataran en su posible intento de sembrar pruebas falsas.
Acompañé a su esposa hasta el Puente Santa Fe donde sus padres e hijo cruzaron a Estados Unidos buscando refugio y seguidamente ví cómo intentaba presentar una denuncia en la oficina municipal de atención de quejas y denuncias del Operativo Conjunto Chihuahua. Pero nadie estaba disponible y los fusiles de los soldados a los que piensa denunciar le ahuyentan a hacerlo, mejor irse.

Esto ocurrió hace casi dos años. Pero regreso a este momento porque el caso concreto de Israel Arzate Meléndez ha dado hoy vuelta al país, al mundo, aunque en Juárez ha pasado practicamente desapercibido. Su caso es uno de los más terroríficos que recoge la organización Human Rights Watch en un informe de 229 páginas llamado Ni seguridad, ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura en la "guerra contra el narcotráfico" de México.

En el reporte centrado en los estados de Chihuahua, Nuevo León, Guerrero, Baja California y Tabasco, se concluye que "en vez de reducir la violencia, la guerra contra el narcotráfico de México ha provocado un incremento dramático de la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país", subraya José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

En él, se alerta que las torturas, desapariciones y ejecuciones amenazan la seguridad pública.
Arzate todavía no sabe lo que está pasando. Ahora no puede llamar por teléfono. Se encuentra arraigado en la academia vieja de la policía, a un lado de la Ciudad Judicial de Juárez tras un año de cárcel preventiva en el Cereso Estatal -porque salió positivo en el protocolo de Estambul de tortura- y tres meses de arraigo que se han convertido en nueve.

El mundo en el exterior lo siente cuando los domingos va su mamá a visitarlo.

"Yo le digo a mi hijo que lea mucho la Biblia cuando se sienta desesperado. Ni la licenciada Bailón ni el licenciado José Luis Erives (los abogados de oficio) lo han visitado, dicen que no tienen tiempo. Gracias a Dios que ya encontramos a quién (Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, en la Ciudad de México)", dice Guadalupe Meléndez, de 52 años, madre de cinco hijos y desempleada de una fábrica maquiladora.

"La defensoría es del gobierno, para qué los tienen ahí, para que les están pagando para estar fregando a la gente inocente", subraya la mamá de Arzate, que desde que su hijo fue detenido como presunto sicario comenzó una cruzada uniéndose a pedir justicia con Luz María Dávila, la madre de dos adolescentes asesinados en la masacre de Salvárcar.

Ahora, Guadalupe Meléndez tiene sus esperanzas puestas en el próximo miércoles 16 de noviembre que se celebrará una audiencia del recurso de revisión de los amparos de su hijo Israel Arzate, de ahora 26 años de edad. Y en sus oraciones: "Nunca me ha importado la política y ahora que los conozco pues menos. Yo no sabía hasta que grado nos tienen oprimidos. Que Dios nos cuide"

***Para recordar:


* En la foto que tomé para vosotros podéis ver a Guadalupe Menéndez, la mamá de Israel Arzate, en el puesto donde éste vendía discos en la puerta de la estética de sus suegros.

Archivo del blog