domingo, 12 de diciembre de 2010

Música y ballet clásico para seguir soñando: en una Juárez que agoniza






































































Fuera, el terror: 7 asesinados -entre ellos un pequeño de 14 años- hasta las 6 de la tarde en que comenzó el paraíso: de los posibles.

Dentro, la vida: familias enteras, desde niños a abuelos. Como si no cupiera un sueño más en el recinto, de una ciudad que se queda cada día más vacía: entre los muertos y los que huyen.

Dos horas de magia. Y aplausos apasionados: en el Centro Cultural Paso del Norte, una de las joyas arquitectónicas de Ciudad Juárez, con un teatro que se asemeja en su diseño y acústica al Metropolitan Opera de Nueva York.

A los 56 intérpretes de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) los despiden como héroes: como si sintieran que están ante la orquesta que realiza más óperas en el país -tras las de la Ciudad de México- a pesar de que nació hace cinco años, cuando la violencia comenzaba a dispararse en la ciudad.

Uno de los niños del ballet se acerca a la orquesta para entregar un ramo de flores a la violinista búlgara Iliana Vasileva.

"Andale, que yo soy mexicana, pero nací en Bulgaria, en Varna, una ciudad preciosa a orillas del Mar Negro. Ciudad Juárez me ha dado mucho amor, mucha ambición", me cuenta Vasileva, casada con otro músico de la orquesta, Valentin Nedelchew.

El Cascanueces de Tchaikovsky acaba de finalizar, por segunda y última noche, con un total de 3 mil 400 asistentes. Aplausos para todos: el Coro de la UACJ, para María del Roble Becerra, la directora del Ballet Clásico de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Y ovaciones para el director de la Sinfónica, el chihuahuense Carlos García Ruiz, formado en Canadá y Viena.

El cubano Jasmany Hernández Negret, que fue solista del Ballet Nacional de Cuba, y participó en el estreno del Cascanueces en Juárez el pasado año, sueña con regresar:

"La orquesta es fenomenal. El ballet han dado un giro de casi 180 grados, la coreografía ha cambiado, el nivel técnico".

Negret junto con Mónica Barragán son los dos bailarines de la Compañía Nacional de Danza de México invitados para esta producción.

"El teatro es maravilloso y el director de la orquesta, fabuloso. Es un contraste impresionante ver las noticias de los muertos y ver un teatro lleno, aplaudiendo, de pie", apunta la bailarina.

Temina la noche: con niños que quizá descubrieron que pueden ser músicos, bailarines o sopranos, en lugar de sicarios. Y con tres muertos más en la tarde: 10 hoy.

Al despedirme del violoncelista Momchil Tzvetkow Gazdov, de 39 años, que pertenece a la orquesta desde el inicio, me comenta:

"Soy más mexicano que búlgaro. Ciudad Juárez me ha dado todo, me ha dado patria. La gente me encanta y sí, tengo amigos mexicanos que se han ido, pero yo soy feliz acá".

Y sonrío: por respeto a los que ya no pueden.


****Las fotos que tomé: para intentar viajar hacia la magia de El Cascanueces. En Juaritos.

4 comentarios:

  1. ¡Que Bella es la Danza de la Vida! Tan armónica, fundiéndose todo en una unidad que subyuga los sentidos.
    ¡Que terrible es la Danza de la Muerte! Desgarradora, disonante, que todo lo arrebata.

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  2. Juárez también es un reino de la poesía. A pesar de la sangre que corre cada día en las calles, es un paraíso perdido que volverá. Tu y yo y muchos más seguimos trabajando en ello.

    Saludotes
    RV

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  3. A Judith y todos los que como ella permiten que todavia soñemos con la paz, con la mejora de la situación en que viven...
    Ustedes son los que dan oxigeno a esa tierra, a esos llantos y a esas pregarias de madres, padres y hermanos desconsolados.

    La belleza de la danza no es comparable a la belleza de sus almas, su sacrificio, su tesón, su constancia...pero sobretodo su amor por hacer el bien y mejorar ese lugar lleno de desgracias...

    Un besoooo enormeeeeee y un abrazooo a todos los que como tu Judith son el orgullo de la raza humana.

    muaaa

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  4. Judith,

    Gracias por obsequirnos un poco de esperanza entre tanta barbarie. La música, la danza nos recuerdan que no todo está perdido.

    Saludos! Desde el D.F.

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