viernes, 29 de octubre de 2010

Policías Federales disparan a jóvenes, niños, padres: un universitario herido dentro de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez






















































Ella, al comienzo de la marcha: por una de las principales avenidas de Ciudad Juárez. Escucha: los disparos de los Policías Federales. Corre. Entre la Hermanos Escobar y la Plutarco Elías.
En su cabeza (y corazón) le golpean las imágenes de sus dos hijos asesinados, el 29 de enero en la colonia Villas de Salvárcar.
Va en busca de su sobrina. Y la encuentra dentro del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) cerca de un joven, con las vísceras fuera. Desangrándose.

"No se vale. Hay niños, jóvenes, mamás", dice Luz María Dávila, sin sus dos únicos hijos: que mañana sábado cumplirán 9 meses de haber sido asesinados en la masacre de la colonia de Villas de Salvárcar.

Armas en alto. Apuntando a los manifestantes de la onceaba Kaminata contra la muerte con la que comenzará el primer Foro Internacional contra la Militarización y la Violencia: Por una cultura diferente. Entre los manifestantes están destacadas abogadas en la lucha contra los feminicidos y miembros de la escena cultural de la ciudad. Unos jóvenes han pintado consignas en contra de los militares. Las tres unidades 12428, 12401 y 12336 se dan a la fuga.

"!Asesinos! Asesinos!", gritan los manifestantes.

Llaman a la ambulancia. No llega. A pesar de que el puesto de la Cruz Roja se encuentra a unos cinco minutos. La vuelven a llamar. Una doctora de la universidad decide llevarlo en su propio vehículo, a pesar de que temen que al moverlo con sus vísceras pueda presentar un riesgo para el joven. La Universidad envía un equipo de doctores hasta el hospital para intervenirlo de urgencia.

El es Darío Alvarez Orrantia. Tiene 19 años. Estudia Sociología. Y está baleado, por la espalda.

Momentos de confusión. Algunos dicen que está muerto. Pero el universitario está vivo. Estable.

Los manifestantes se refugian en la universidad. Temen salir. Los agentes federales rondan por el exterior del centro. Llegan maestros. Para unirse a los jóvenes. Se reúnen. Hay momentos de nerviosismo, división entre los manifestantes y algunos piden que la prensa -que ha llegado en masa por el incidente y no ha estado acreditada para el Foro- se vaya. Y hay forcejeos.

Al final, comienza una rueda de prensa. Con todos los medios. Los estudiantes dicen que en Ciudad Juárez no hay una guerra contra el narcotráfico y piden la renuncia del presidente Felipe Calderón.

El académico uruguayo y profesor de la Universidad Nacional de México denuncia que Ciudad Juárez se ha convertido en un laboratorio de guerra urbana para eliminar a los que consideran la escoria social.
"Hay una política deliberada de generación de caos y violencia por parte del gobierno de Calderón", señala Carlos Fazio, invitado para el Foro.

"Lo que sucede en el país (..) en Juárez no es una guerra contra las drogas. Si fuera así en Colombia después de diez años ya habría bajado el tráfico y la producción de cocaína. Lo que sucede es una política de control del negocio de la criminalidad".

El diputado federal José Narro Céspedes (PRD), de la Comisión de la Concordia y Pacificación, anuncia que este ataque contra los manifestantes lo llevará hasta el Congreso.

Pasan las horas. Algunos estudiantes deciden encerrarse como protesta en la dirección del Instituto de Ciencias Biomédicas. En una cartulina pegada al cristal se expresan: "Si nos tocan a uno, nos tocan a todos". Otros, regresan a sus casas con el temor a represalias.

Algunos maestros anuncian que la universidad ha interpuesto una denuncia por el suceso y que ésta correrá con los gastos médicos del estudiante.

Al irme del foro, una joven me saluda: "Soy Kori. Me mataron a mi compañero cuando regresaba de la Ciudad de México de un foro estudiantil". A Kori le esperan todos los días su niña de 2 años y sus alumnos.

*****Hoy, viernes 29 de octubre, fueron asesinadas en Ciudad Juárez 8 personas más. Con ellas, ya hay 2.649 muertos en este año. Y 7.026 desde enero del 2008 desde que comenzó la llamada guerra contra el narcotráfico del presidente Calderón, apoyado con el Ejército y la Policía Federal. Más los 10 mil niños huérfanos. Los miles de desplazados en una Juaritos que ya no existe.

Los cuerpos de las cuatro mujeres y el joven asesinados en la madrugada de ayer en una rutera de una fábrica maquiladora en el Valle de Juárez -a unos 40 minutos en carro de Juaritos- van llegando a sus casitas en Guadalupe y Praxedis G. Guerrero, donde hace unas semanas fue noticia por tener a Marisol Vallés, de 2o años, como jefa de la seguridad pública, que ayer firmó la primera renuncia de una de sus agentes. Como ella, está sin cobrar desde el pasado 10 de octubre, que tomó posesión del cargo, según me comentó.

En el hogar de los Vázquez Guerrero en Praxedis Guerrero, la trabajadora Rosalía Esther Vázquez Holguín, de 30 años, está en un ataúd. Y Brisa, de 7 años, se sube a una silla para acariciar el rostro en lágrimas de su papá, José Luis Guerrero. Lisette, de 10 años, abraza a su madre muerta. El pequeño José Luis, de 12, sólo quiere dormir, en la cama que comparte con sus hermanos, en el único cuarto de la casa.

Los muertos suceden a los funerales en un círculo que se repite cada día. La noticia dura aquí hasta otro muerto más. A veces, en unos minutos.

ACTUALIZACION: Poco antes de las 10 de la mañana del sábado, recibo una llamada de la Policía Federal para avisarme de su versión de los hechos: los agentes dispararon (al aire) porque los manifestantes tenían el rostro cubierto.

Algunos sí: por temor a ser levantados por un escuadrón paramilitar y que los asesinen por participar en protestas contra la militarización, según comentaron varios de ellos. Los agentes federales y los peritos de criminalística también llevan los rostros cubiertos como medida de seguridad. El universitario herido, no.

Los dos agentes están siendo investigados, según la Policía Federal.

La primera foto que comparto con vosotros la tomó uno de los universitarios. En ella, se ve cómo se dispara (al aire) en Ciudad Juárez.

El estudiante será intervenido de nuevo esta tarde del sábado, y necesitará otras cuatro cirugías más para reparar sus intestinos y lesiones en las vías urinarias. Según confirmó el médico cirujano Arturo Valenzuela, recibió un balazo en la espalda con salida en la pared abdominal anterior del lado derecho.

1o asesinados más y el sábado continúa.

***ESTO ES LO QUE PASO. Vídeo cedido por los estudiantes:

martes, 26 de octubre de 2010

Volver a enterrar a hermanos: a pares














































































En el cementerio Resurrección del Sauzal las seis fosas están listas. Pero no hay enterradores. Ni palas. Los padres van en en busca de ellas. Los niños juegan entre las tumbas. Los policías federales y municipales vigilan para que las amenazas de rafaguear a los asistentes no se conviertan en realidad.

El viento fuerte cubre de arena los rostros de los familiares y amigos de los jóvenes convertidos ahora en cadáveres. La mayoría de los presentes son adolescentes y niños a los que se les borró, de nuevo, un futuro. No hay mariachis. Ni grupos de música norteña. Este cementerio es tan pobre que aquí ni pueden lograr unos pesos estos artistas de la fiesta obligados ahora a cantar a la muerte. Los matachines del grupo de danza Juan Pablo II van de cadáver en cadáver. Recordando lo que les enseñaron en su iglesia, para no caerse. Del todo.

Es lunes, 25 de octubre, un día en el que Ciudad Juárez vuelve a enterrar a sus jóvenes, a hermanos a pares, a amigos en grupo.

Ella estaba en medio de los dos. Como hace unas horas. Cuando la conocí en su casita de la colonia obrera de Riberas del Bravo, rodeada de varias viviendas abandonadas. Veía a uno. Después, al otro. Sin saber qué hacer: ni llorar.

A su derecha, su hijo Roberto Jacobo Vital, de 14 años, estudiante de secundaria. A su izquierda, Luis Alberto, de 17, ayudante en una iglesia mientras intentaba buscar trabajo o financiación para poder continuar sus estudios.

Están en ataúdes de color azul cielo, el mismo que las paredes de su hogar que se levanta con los 500 pesos a la semana (unos 37 dólares) que ganan ella y su esposo en una fábrica maquiladora.

"Me siento muy triste y sola sin mis hijos. Que hagan justicia pues mira que mis hijos no merecen que acaben así. No eran vagos, eran buenos hijos", comenta Agustreberta Vital, nacida hace 47 años en una comunidad indígena purépecha, en el estado mexicano de Michoacán.

Sus hijos salieron (en ataúdes) hace cuatro horas de su hogar camino a su funeral. Los llevaron en dos trocas, poco a poco: para que el grupo de danza del centro católico Juan Pablo II siguiera a sus compañeros, ahora muertos, a ritmo del tambor. A Oscar Cruz, el instructor, le hubiera gustado que estuvieran danzando más integrantes del grupo de 15 personas.
Faltan 7: los que fueron asesinados el viernes 22 de octubre en una fiesta de cumpleaños en la colonia Horizontes del Sur, donde murieron 14 y varios siguen heridos. "Acabaron con Juan Pablo II", dice. El sábado ya no pudieron danzar en el rosario viviente.

Al llegar a la Iglesia Nuestra Señora de los Milagros, unas unidades de la Policía Federal con la municipal custodían la entrada. Dentro ya están los ataúdes de otros dos hermanos, Sotero e Ismael Reyes Ricario, de 19 y 22 años de edad respectivamente.

Abrazado a los otros tres hijos que le quedan vivos, el duranguense Ismael Reyes, de 42 años comenzó a aplaudir los cadáveres de sus hijos. Comenzó a cantarles "Amor eterno", la canción de Juan Gabriel, el hijo adoptivo de Juaritos.

Llegó el cadáver de Luis Angel Chavira, de 20 años. También, el de Claudia Aylin Camargo, de 13 años. Y con ellos, más lloros, más gritos de dolor sin respuestas. Como siempre.

La misa comenzó. Con el obispo Renato Ascencio León y otros 11 religiosos. Y habló como nunca lo había hecho, horas después de que apareciera en el internet un vídeo del hermano (secuestrado y apuntado con las armas de varios hombres vestidos con traje militar) de la ex Procuradora de Justicia Patricia González donde la acusaba de ser "la autora intelectual de varios crímenes" y "dar protección a La Línea, el brazo armado del Cártel de Juárez, por 100 mil dólares mensuales".

"Es necesario que todos nosotros nos manifestemos y manifestemos con voz fuerte nuestro rechazo a la violencia, que padres de familia exijan ante la autoridad para que se haga justicia. Nos prometen que nos van a ayudar, ?dónde?, ?de qué manera pueden ayudar? Que se castigue a quienes han cometido estos delitos. Padres, parientes pidan para que se haga justicia", exclamó el obispo.

Los cuerpos de las prima Daniela y Perla Figueroa, de 16 y 22 años, llegaron a la iglesia poco antes de acabar la misa. Sus familiares habían recibido amenazas mientras las velaban. Hubo que acomodar de nuevo los ferétros para hacerles espacio. También para Vicente Vital, de 25 años y hermano de Luis Alberto y Roberto Jacobo que se mantuvo en medio de los dos féretros durante todo el funeral.

Los ocho ataúdes, de jóvenes entre los 13 y 22 años, fueron bendecidos por el obispo. Al salir, declaró a lo medios: "Aquí viene el Presidente de la República, ?para qué lo queremos? tiene que estar aquí en el momento decisivo de nuestras ciudades. El día que viene, ?a qué viene? ?a que lo aplaudan? , a que le griten o a lo que sea. Yo creo que en estos momentos el Presidente de la República, el gobernador, el presidente municipal -aunque sé que estuvo en el IMSS- pero necesitamos que se hagan presentes con la gente".

Termina el funeral. Más tensión. Corre el rumor de que los van a rafaguear en el cementerio si nos los entierran antes de las 5 de la tarde. Seis de los ferétros se dirigen al panteón Resurrección de El Sauzal, en el Valle de Juárez. Las primas van al de San Rafael.

Tomo fotos escuchando los gritos. Los lloros que suenan igual en cada una de las tumbas. Imagénes que se van repitiendo día tras día en Juaritos, con otros nombres y apellidos, con otras aventuras de vida fulminadas. En unos segundos. El entierro masivo me recuerda al de Villas de Salvárcar donde fueron asesinadas 15 personas en una fiesta estudiantil, a unas 8 cuadras de donde ocurrió la ahora masacre de la colonia Horizontes del Sur. Hace 9 meses.

Me voy del cementerio sin saber qué esperará mañana. O sabiéndolo: más muerte con autoridades que no saben garantizar ni lo más mínimo para el ser humano: la seguridad para vivir un día más. O agua, o electricidad, o un salario digno. En la llamada guerra contra el narcotráfico del presidente de México Felipe Calderón apoyado con el Ejército y la Policía Federal.

****Hoy mataron a 10 personas más en Juaritos. Con ellas, 278 asesinados en lo que llevamos del mes de octubre. En el año, 2.609 y 6. 986 desde enero del 2008.

Aquí está el vídeo acusando a la recién ex Procuradora de Justicia Patricia González. Se asemeja mucho a sus presentaciones ante los medios de información con los supuestos culpables, que como su hermano a veces olvidaban los detalles que parecían recitar de memoria. http://www.youtube.com/watch?v=BEpMtuogS90

martes, 5 de octubre de 2010

Los ojos de una Miss: presa, reina de belleza y viuda en menos de un año















Hace 6 meses su imagen dio la vuelta al mundo. Ella, sonreía. Lloraba de la felicidad. Había conseguido algo que nunca pensó. Ser reina de belleza.

Sus hijas de 4 y 3 años comenzaron a decirle: "Ves mami, tú eres mi princesa". Y ella les aseguraba que "algún día ellas también van a llegar".

Mira a la Virgen de Guadalupe que ella pintó. Sentada en su camita. Sus ojos enormes viajan por las emociones del dolor. No lo quiso ver. Al menos así, en un ataúd. Con su cuerpo torturado. Y sin cabeza.

No lo quiso ver a él, su esposo: Iván Roque. Levantado y asesinado un día antes de cumplir sus 30.

Le ofrecieron traerle el cuerpo. Abrir el ataúd por unos segundos. Llorarle. Pero ella lo agradeció con una respuesta negativa. Lo quiso recordar vivo y entero. Desde que se dispararon los crímenes en Ciudad Juárez, la prisión del Cereso municipal ofrece este servicio, en lugar de que el reo sea custodiado para acudir a los servicios fúnebres. Para que nadie se escape. O sea asesinado en el cementerio.

Cecilia Flores nació hace 23 años en Las Cruces (Nuevo México): como tantos juarenses que nacen en el lado estadounidense de la frontera. Tiene una condena de 5 años por posesión de 8 kilogramos de marihuana. Los soldados dicen que la encontraron en su casa pero ella insiste que la limpiaba todos los días y que no había nada. Desde el pasado 8 de marzo es Miss. En un año que comenzó con ser presa y que está terminando como viuda, tras alzarse con el certamen de belleza Miss Cautiva, una iniciativa del alcalde saliente José Reyes Ferriz (PRI) que cautivó los medios informativos en las jornadas pre electorales municipales y estatales. Los muertos continuaban -siendo noticia por unos minutos o horas- hasta el siguiente muertito, pero desde la cárcel se seguía el glamour. Que ya no existe. Ni fuera de la cárcel: en las discotecas, restaurantes y fiestas que se celebraban en Juaritos.

Ganó una corona pero perdió a sus amigas. Nadie le habla. Sus compañeras dicen que fue comprado el concurso. Y ella responde con que le tienen envidia. El jurado estuvo formado por varios miembros de medios informativos entre otras personalidades locales.

Ahora es una mujer cautiva, Miss y viuda. Y sus hijas estadounidenses se suman a los más de 10 mil niños huérfanos en Ciudad Juárez por la llamada guerra contra el narcotráfico del presidente Calderón y la guerra de los cárteles por hacerse con la codiciada plaza del paso de las drogas que llegan desde Colombia hacia los consumidores en Estados Unidos.

Cecilia Flores sigue soñando en su celda: "Me gustaría hacer una telenovela con Miss Universo (la mexicana Jimena Navarrete) sobre la cárcel. Hay mucha gente inocente y muy buena que no debe de estar aquí. Y otros muchos ricos y poderosos que son los malos y están libres".

*Hoy asesinaron en Ciudad Juárez a 18 personas más.

martes, 28 de septiembre de 2010

Sergio Adrián Hernández Güereca (asesinado por la migra) cumple sus 16 años en un ataúd: cuatro meses sin justicia estadounidense, sin las promesas mexicanas





















@JudithTorrea

Son casi las 12 de la noche en Ciudad Juárez: la hora en la que los mexicanos cantan las mañanitas a sus seres queridos que cumplen años. Y comienzan con una fiesta que durará lo que dé la jornada.

Soledad en la noche. Cementerio de sueños. Se acerca un nuevo día: el miércoles 29 de septiembre de de este año del 2010. El día en que Sergio Adrián Hernández Güereca cumplirá sus 16 años: en el Panteón de Jardines del Recuerdo. http://juarezenlasombra.blogspot.com/2010/06/el-entierro-de-un-chavo-de-15-anos.html

Ella intenta levantarse. Pero no puede. Desde que hace casi 4 meses que fuera asesinado el pequeño de sus hijos, María Guadalupe Güereca Betancourt sobrevive. Fue un 7 de junio en el lado mexicano del Puente Negro. Lo mató un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense, según un vídeo y varios testigos. 

"Para mí todo esto ha sido bien duro. Pasan los días, los meses y no me resigno a haberlo perdido. Mi hijo era todo para mí, todo. Pero si no lo castigan (al agente asesino) aquí en la tierra, yo sé que un día va a recibir su castigo".

No hay pastel de tres leches. El que compraba para su Sergio Adrián. No hay pesos ni para saborearlo en su memoria. La casita en la que vive con dos de sus hijas (que perdieron sus empleos en las fábricas maquiladoras) y sus nietos se está cayendo. Le pregunto por la vivienda que el alcalde José Reyes Ferriz (PRI) prometió cuando la noticia dio la vuelta al mundo. En semana y media finalizará su término. http://juarezenlasombra.blogspot.com/2010/06/tres-semanas-sin-sergio-adrian.html

"De la casa ya está olvidado. Ya van a salir de la Administración esa, y no creo que me la vaya a dar. No he recibido ayuda de ellos para nada. Fueron nada más dichos, porque hechos no fueron ninguno", me comenta.

Mañana miércoles comenzará un nuevo día. De dolor. "Quiero ir en la mañana al panteón -si Dios me presta vida- a cantarle las mañanitas".

Después, al Puente Negro, en el lado mexicano del Río Bravo, el Grande en Estados Unidos.  Mirando hacia El Paso, Tejas, intentará cantar las mañanitas en el último lugar donde estuvo vivo su hijo. "Vamos a ir a recordarles que mi hijo no pudo llegar a los 16 años y todavía no se ha castigado al culpable".

-?Cómo se acordó (del cumpleaños de mi hijo)?, me pregunta la señora Güereca, de 52 años.

-Siempre recuerdo las fechas señaladas de las personas que un día confiaron en mí y me contaron su historia.

(Lo que no le dije es que ahora no sé cómo felicitar a los muertitos. Que cada día, a veces cada hora, son más. Son diez, hoy, hasta hace unos minutos)

*LA FOTO: la tomé el primer día del velatorio de Sergio Adrián en su casita. Su mamá es la señora que está fuera, sentada. Rodeada de niños (que miran desde la ventana el ataúd), jóvenes y mujeres. Pero sola. Su mirada perdida se me quedó grabada. Es la misma hoy, agudizada por una profunda depresión que no le ha permitido regresar a trabajar.

COPYRIGHT © 2010 CIUDAD JUÁREZ, EN LA SOMBRA DEL NARCOTRÁFICO- ALL RIGHTS RESERVED

miércoles, 22 de septiembre de 2010

"Juaritos se está muriendo": cerrado por la llamada guerra contra el narco

























































Desde hace un tiempo, él pasaba por algunos de los 116 mil edificios abandonados de su Ciudad Juárez. Los 10 mil negocios cerrados: Sin querer verlos.

Hoy los hizo visibles en una serie de fotografías que tomó "en honor a los que murieron o huyeron, y solos nos dejaron".

Un señor le preguntó qué hacía con la cámara en mano. Le explicó. Y él le contestó: "Pues sígale por aquí y por allá y en las cuadras de atrás está igual. Los políticos dicen que no pasa nada pero sí pasa. Estamos en riesgo de morir cada día en esta ciudad".

Llegó a casa. Bajó las fotos. Y me las envió. Las tituló: "Juaritos se está muriendo". Es uno de mis geniales lectores, de esta fantástica ciudad que poco a poco va desapareciendo del mapa.

Tiene 34 años. Está casado y ahora sin empleo. Su última chamba fue en una fábrica maquiladora, pero muchas han huido, algunas de ellas han enviado a sus empleados a Eslovaquía, en Europa del Este. Como algunos de mis compas que tienen puestos administrativos.

"En Juaritos me han asaltado, golpeado, intento de levantón. He corrido entre las balas y pues no me gustan las injusticias. Y estas fotos es una lucha en honor a los que no pudieron hablar. Una vecina fue víctima de los feminicidios a mediados de los 90. Al primo de un amigo le mataron a dos hermanitas menores de 14 años. Llegué a ver cómo se llevaban a una chava y la impotencia de no poder hacer nada. Muchas cosas tristes que se viven en la ciudad".

Memo León, como así le gusta que le llamen, sigue hablando. Sin parar. Como un vaso que derrama agua y encuentra en ese fluir una explosión de dolor para poder seguir viviendo.

"Chambitas me han salido. Le ayudé a un amigo en un taller mecánico por algunos meses. Un día salí del taller y dicen que como a los diez minutos llegaron y lo quisieron levantar (secuestrar). El chavo peleó y lo balacearon dándole muerte. Estaba la hermana de él embarazada y con su esposo. A ella le pusieron la pistola en su pancita. Al cuñado le tocó un rozón de bala. El vivir ahora en Juárez no es cualquier cosa".

Ni el morir.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Quién era Luis Carlos: por el padre del chavo que le prestó el automóvil, donde fue asesinado


Estos días muchos de vosotros me habéis preguntado cómo era Luis Carlos, el reportero gráfico asesinado. A sus 21 años. La mejor respuesta está en este texto que hoy comparte con nosotros Gustavo de la Rosa, padre de Alejo, el chico que prestó su carro para que su mejor amigo Luis Carlos fuera a comer. Y encontró la muerte.

Gustavo -al que tengo el enorme honor de conocer desde hace 14 años-, es una de esas personas mágicas de Juaritos, que han hecho que esta ciudad me atrape. Está amenazado de muerte. Por hacer su trabajo. Por denunciar a los policías federales y soldados corruptos, que hacen desaparecer a la población, la torturan y la asesinan.

Es el visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, destinado a la Operación Coordinada Chihuahua (la versión local de la llamada guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón apoyado con el Ejército y la Policía Federal).

No tolera la injusticia. Y seguirá haciendo su trabajo. Aunque sabe que quizá esas balas iban para su hijo.

-"Gustavo te van a matar, cuídate mucho por favor", le dije al saber que el carro era el de su hijo.

-"Gracias por tu solidaridad. Voy a seguir haciendo mi trabajo. Alguien tiene que hacerlo".

Gustavo está custodiado por 2 unidades de la Policía Federal, por 12 federales. Desde que salió huyendo de la muerte hace un año, duerme en El Paso (Tejas) pero todas las mañanas llega a Ciudad Juárez, donde encuentra su vida en la muerte constante.
La Secretaría de Gobernación (Segob), con información de la Procuraduría del estado de Chihuahua, anuncia que el motivo del asesinato de nuestro colega fue por motivos personales.
No soy criminóloga. Ni agente del ministerio público para investigar. Esperemos que esta no sea una táctica más del gobierno para silenciar la justicia.

Porque con esta respuesta de la Segob -sin haber tenido ni el mínimo tiempo de investigar y responder con una investigación profunda- todos los periodistas en México estamos en riesgo de ser asesinados por conflictos personales.

Os dejo con el texto de Gustavo, al que podéis ver en la foto. Y con los muertitos. Este lunes 20 de septiembre tuvimos 7 asesinatos más en Juaritos, de personas anónimas que nunca tendrán ni un segundo de reflexión en un medio informativo. Son las cifras del dolor agonizante de una ciudad: 193 en lo que llevamos del mes, 2.233 en este año y 6.600 desde enero del 2008. Por ahora.


LUIS CARLOS
Por Gustavo de la Rosa

No recuerdo en que momento empezó a aparecerse por la granja donde vivíamos en San Agustín, su familiaridad con mi hijo era tanta que me resulta difícil recordarlo cuando llegó como me es difícil recordar cuando vi llover por primera vez.
Lo que siempre me sorprendió de su personalidad era su extraña madurez para un joven que apenas pasaba los 15 ó 16 años -había quedado huérfano de madre a los 5-: a la edad en que todos los muchachos tienen la tentación de tomar su primer cerveza y en la cual los padres negociamos con ellos que se la tomen en la casa en lugar de algún bar clandestino.

Luis Carlos era abstemio. Es difícil reconocer para un padre que el líder de el grupo de nuestros hijos no es el más querido, sino el más cuerdo y decidido en una edad en la cual la cordura y la decisión no abundan.

Primero era un grupo muy grande de muchachos y niñas, la mayoría de ellos involucrados en la publicación de una revista de caricaturas japonesas y organizacion de congresos y conferencias de Animé combinada con retos y duelos de juegos digitales.

Luis Carlos era francotirador, pues nunca se integró a ningún equipo pero siempre estaba presente ayudando y embromando a los demás, tenía una gran habilidad manual y pensamientos espirituales no sacros insistía en el contenido mítico trascendental del número tres y todo lo hacía por tres o tres veces o tres objetos similares.
Pero como a todos nos pasó, el grupo se fue desgranando, y al final ya para los 18 años de edad se habían acuerpado un pequeño equipo de 4 de ellos en torno a Luis Carlos, fue cuando descubrí que era el menor de todos ellos (un año).
Los otros 3 también son muchachos de excepción, por su cultura, la afición por la lectura, sus conocimientos de computación, dominio inglés, su lealtad entre ellos, y la austeridad de licor y ausencia de estimulantes en sus reuniones.

Dos de ellos trabajan en maquiladoras, aprovechando sus habilidades son ocupados en los llamados "call centers".

Los otros dos trabajaban en El Diario. Ahora sólo uno .

Uno estudia sistemas, el otro literatura. El otro terminó preparatoria y esperamos que continúe.

Cuando se declaró la guerra, se les trozó la alegría. Apenas pasaban los 18 años, a los primeros sustos abandonaran las visitas a bares y salones de encuentro con las chicas, después de la masacre de Salvárcar se acabaron las reuniones en casa.

Con mi destierro se les cerró la granja y ahora sólo se ven en cafés y de día.

Luis Carlos decidió casarse (por unión libre) con Jessica y fue recibido en la casa de su padre en el fondo del jardín y su mundo se redujo a sus otros tres amigos y su mujer.

Como todos los jóvenes en esa edad, se preguntaban qué hacer con su vida y en estas condiciones.
Ya no bastaba ser listo, tener habilidades modernas o estudiar, si no que frecuentemente me preguntaban, ¿Cuándo se va a acabar esto? ¿Qué vamos a hacer?

Se dejaban crecer el pelo, se lo cortaban a rape, se disfrazaban de cosa, se vestían con ropa decente, no hallaban su lugar, en fin el mundo de ciudad Juárez es muy difícil para ellos.

Entonces mi hijo fue aceptado para hacer su servicio social en El Diario, y como si alguien les hubiera prendido una luz, encontraron el camino buscado: el periodismo.

Luis Carlos de inmediato pidió trabajo como practicante de fotografía y entre ellos consiguieron una parte del dinero para que tuviera su cámara, yo le presté (a fondo perdido) el faltante.

Los dos mi hijo y Luis Carlos encontraron un mundo nuevo, "el gremio" nuevos amigos-maestros.
Desde entonces se estableció una relación profesional entre nosotros, él era fotógrafo de un Diario y yo un funcionario. Iba a las entrevistas y a las conferencias de prensa y nunca hizo evidente nuestra familiaridad, si hacía una pregunta las hacía con toda distancia, siempre se situaba hasta atrás porque era muy alto ( más de 1.90 de estatura) y era cortés con sus compañeros.

Lo vi hace unos días. Estaba feliz: se quedaba de fijo en El Diario.
“Ya pronto seré fotógrafo profesional”, me anunció presumiendo.
¿Profesional? le cuestioné. “Para eso te falta mucho Luis Carlos", y presto me rezongó: “Caray a usted uno nunca le da gusto, ya está amargado por los años” y se fue haciendo renegar a mi nieto.

Creo que fue la última vez que lo vi con vida.
A la siguiente conferencia de prensa no asistió: fue acerca de su asesinato.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Hoy nos mataron a todos los periodistas en Juaritos: sin Luis Carlos. O cuando se mata al presente de la democracia


Tic. Tic. Un mensaje en mi celular:

-?Supiste que mataron a un fotógrafo e hirieron a otro del Diario de Juárez hoy a las 2,35 pm?

Contesto. Y mi fuente no tiene más información.

Primera reacción: llamar a un colega fotógrafo del Diario de Juárez. Pero no me atrevo. No me atrevo a llamar y a que no me conteste. O a llamarlo y que me diga que está fotografiando al cadáver de su compañero.

Llamo a dos más. De diversos medios de la ciudad. No tienen datos todavía. Y a otro más.

-Espérame... son...No tengo bien los nombres...

Y no me resisto a preguntarle... ?no será.....?

-No, no es él.

(Suspiro de alivio)

-?Y no será un chico muy joven, así tan altote como yo, guapetón, con barba...?

-Sí, sí... ese es el muerto.

Conversación con un colega fotógrafo. Se me sube todo. Mi voz se entrecorta: "discúlpame, déjame que te llame más tarde. No me siento bien. Te me cuidas un chingo".

Luis Carlos Santiago Orozco tenía 21 años. En mayo había comenzado sus prácticas para sumarse a ser uno de los reporteros gráficos en plantilla. Hace poco más de una semana lo logró. Cubría información general.

Este jueves 16 de septiembre, mientras miles de juarenses cruzaban a El Paso (Tejas) para disfrutar (sin peligro a que te maten) del puente festivo por el Bicentenario de la Independencia, Luis Carlos Santiago y Carlos Manuel Sánchez estaban en un curso de fotografía: llega la hora de comer. Invitan a su compañeros. Deciden irse juntos los dos.

Auto Nissan Platina gris: del hijo de Gustavo de la Rosa, el visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que denuncia las desapariciones, torturas y asesinatos de los soldados y policías federales. Amenazado de muerte. En el concurrido Río Grande Mall, entre la avenida López Mateos y Paseo Triunfo de la República, dos principales vías de Juaritos, muy cerquita de El Diario. Balazos. Nadie vio mucho, como siempre: para seguir vivo. Un carro en movimiento con otros dos jóvenes comienzan a dispararles. Luis Carlos está muerto en el asiento del conductor, según el reporte policíaco. Al parecer, su muerte fue instantánea. Recibió varios disparos, en la región frontal y otro en la mejilla del lado izquierdo.

Carlos Manuel Sánchez Colunga, de 18 años, salta con su cámara fotográfica, corre. Entra a la plaza comercial. Pide auxilio. Logra salvar su vida. Le están operando. Lleva dos semanas haciendo prácticas.

Llegan las preguntas. Los porqués. Del ataque. Pega duro. Son colegas. Más que colegas: son chavos que soñaron en ser reporteros gráficos en el momento más peligroso para hacerlo en Ciudad Juárez.

Estoy lejos. Acababa de dejar Juaritos cuando me llegó la noticia. Crucé ese puente, tomé un avión rumbo a Estados Unidos: por un fin de semana largo. Recuerdo a Luis Carlos en la última asignación que coincidimos hace unos diez días. Tomando fotos a padres de chicas desaparecidas. Enfrente de la Procuraduría General de la República (PGR): que pedían a las autoridades que no olviden a sus hijas y las busquen.

Prefiero recordarlo así. Con su cámara en la mano. Y una sonrisa de pasión por un periodismo que comenzó a descubrir. Hasta que lo mataron. Y con su muerte, nos mataron a todos.

**** 22 periodistas han sido asesinados en México desde que tomó el poder el presidente Felipe Calderón en diciembre del 2006 y otros 7 se encuentran desaparecidos, según datos del Comité de Protección de Periodistas, con sede en Nueva York. En lo que llevamos del 2010, 9 colegas han sido asesinados en México, el país más peligroso para ser periodista. Muertes impunes. Como todas. Hoy, 7 muertos más en Juaritos.
ACTUALIZACION: Seguiremos informando. A pesar de las autoridades corruptas y los cárteles de la droga. Periodistas de América Latina y El Caribe firman declaración que condena violencia contra la prensa. Aquí estaba llegando cuando recibí el mensaje del ataque contra mis colegas: