lunes, 1 de abril de 2013

Desde que su hija Diana Rocío Ramírez desapareció, a su hijo lo torturan y encarcelan. Y su esposo, huye a Estados Unidos


Rosa, en busca de su hija Diana Rocío Ramírez Hernández

El la dejó: no pudo aguantar el dolor y huyó a los Estados Unidos. Ella se quedó en Juárez buscando a su hija desaparecida Diana Rocío Ramírez Hernández: 18 años. Más dos años de espera.

Hay días como hoy en los que el que fuera su esposo le llama por teléfono para saber si hay alguna noticia de su hija. Desde hace diez meses, también pregunta por su hijastro Luis Manuel Morales Hernández -al que crió desde que era un niño- y que un 25 de mayo de 2012 "lo sacaron de la casa los policías municipales.... Leyzaola (el teniente coronel que actualmente es el secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez) fue el que entró en la casa con todos encapuchados. A los niños, a todos nos encerraron en el baño. Lo golpearon, lo torturaron con toques, agua, lo axfisiaron con una bolsa y a las tres horas lo presentaron ante los medios junto a dos menores y otros dos chavos que no conocía acusándolo que lo detuvieron en un vehículo por la colonia Chaveña  -cuando fue en la casa y en la colonia Felipe Angeles- y que en la revisión del automóvil encontraron (tres) fusiles de asalto, una granada, cartuchos y (seis) dosis de cocaína. Le han sentenciado a 11 años y dos meses. Es inocente".

En dos años, Rosa ha sufrido la desaparición de su consentida Diana Rocío, la separación del padre de sus dos hijos y que imputaran "injustamente" a su hijo Luis Manuel, un trabajador de la construcción de 26 años y padre de dos niños de 5 y 2.

"Es un día difícil, muy pesado, muy tenso, muy agobiante, muy triste... y tuve hasta dos errores en mi trabajo, porque no me podía concentrar", dice Rosa, una auxiliar administrativo de 46 años de edad, en el segundo aniversario de la desaparición de su hija.

La última vez que vio a Diana Rocío Ramírez Hernández -que estudió un semestre de Ingeniería en Tecnologías de la Información y Computación en el Instituto Tecnológico (el Tec de Juárez) y estaba pensando en iniciar la licenciatura en psicología- fue el 1 de abril de 2011. Esta salió al mediodía de la casa para encontrarse con una amistad en la zona centro de Juárez. Para las cuatro de la tarde, Diana Rocío no contestaba sus llamadas, su celular estaba apagado.
Desde aquel instante, Rosa comenzó a averiguar dónde estaría su hija, primero entre amistades, la buscó por hospitales hasta la madrugada.
A las ocho de la mañana del día siguiente se dirigió a la Fiscalía, a Previas para interponer una denuncia por la desaparición de su hija. Pero las autoridades le indicaron que tenía que "esperar 72 horas". "En lugar de activar el protocolo Alba (de búsqueda) fue todo lo contrario: 'debe de estar con el novio, al rato aparece... Se metió a bailar' ".

Hace unos días, que a Rosa le asignaron a un nuevo agente ministerio público que llevará el caso de su hija. El cuarto. "Al primero, a los tres meses lo mandaron a un curso por tres meses y me atendía quien estaba disponible".
Cuando Rosa llegaba con pistas sobre el paradero de su hija, asegura que la segunda agente investigadora del ministerio público le decía: "es que ustedes nos quieren decir cómo hacer nuestro trabajo".

En este tiempo, ha recibido llamadas amenazantes. Incluso, dejó su casa por dos semanas. "Tenemos miedo", afirma. Pero éste lo supera para seguir buscando a su hija y demandando justicia para su hijo encarcelado. Y rogando fuerzas para no derrumbarse. Esta tarde lo hizo con una misa desde la Misión franciscana de Nuestra Señora de Guadalupe, una joya arquitectónica del siglo XVII, situada en la zona centro: donde desaparecen niñas y jovencitas, como su hija.

Antes de entrar a la misa, tomé esta foto a algunos familiares de desaparecidas que acompañaron a la mamá de Diana Rocío. De izda. a dcha. podéis ver a las mamás de Esmeralda Castillo Rincón, Griselda Murúa, Jessica Ivonne Padilla, el papá de Esmeralda y las mamás de Perla Ivonne Aguirre y Janeth Paola Betancourth.  Todas invirtieron una media de hora y media para llegar en el casi inexistente y pésimo transporte público. En la foto, faltan las mamás de Mónica Janeth Alanís Esparza,  Idalí Juache Laguna y Brenda Berenice Castillo García, que se incorporaron minutos más tarde. 


Eduardo Hayen Cuarón, sacerdote: "Las autoridades no han hecho todavía lo que les corresponde (en los casos de desaparición). Es alarmante lo que ha sucedido en Juárez durante los últimos años".  El sacerdote, bendiciéndolas.

2 comentarios:

  1. Ánimo, continuar la lucha.
    Desde las Islas Canarias, España.
    Que Dios les guarde. Un abrazo.

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  2. Un saludo a quien escriba desde mis queridas Islas Canarias...agradecerìamos su nombre...

    Lo usual es sentir tristeza, compartir el dolor aunque jamàs logremos hacerlo del todo, pues la empatìa por mucho que la "estiremos" no alcanza a llegar tan profundo....nos toca publicar lo que sabemos como hace Judith Torrea; a quien le es posible, participar en alguna marcha de apoyo gritando ¡ya basta! ...pero seguimos sintiendo que no es sufciente, o peor, la impotencia del que da vueltas en cìrculos sin llegar a ninguna parte...A Rosa, literalmente, le destruyeron su vida, y a la hora del
    lbalance, queda como una cifra mas entre las MILES...Los paños tibios de las autoridades, no alcanzan a curar la grande y profunda herida que jamàs cicatriza...Y para colmo, el asunto no termina..en Jalisco, por ejemplo, en lo que va del año, han sido asesinadas 73 mujeres (incluyendo algunas niñas).

    ¡POR DIOS...HAGAN ALGO!

    Llegan con los ojos anegados
    lágrimas de terror en las mejillas
    las reciben con grandes desparpajos
    diciéndoles... ¡lindas niñas!

    Los clientes…estarán más que encantados

    Otras veces el saludo, un bofetón
    para su bautizo de terror
    y para el entrenamiento de rigor
    pasar por la cama del patrón

    Ellas son las jovencitas traficadas
    las que no existen, las que nadie ve
    las que son a veces mutiladas
    o vendidas por partes...según se

    ¿Cómo podrán dormir el pandillero,
    el traficante, el cliente...el policía,
    sabiendo que todo es por dinero
    y viendo indiferentes su agonía?

    Las explotan por cuatro o cinco años
    y si antes no mueren de algún mal
    cuando ya son una carga, sin engaños
    las tiran como basura en un canal

    ¡Por Dios, hagan algo!

    Ojos ya sin vida, sonrisas sangrantes
    Lenguas enroscadas, chicas desnutridas
    Niñas desfloradas, sida y embarazos
    Bebés por encargo… ¡leyes corrompidas!

    ¡Por Dios…¡ hagan algo!
    Que clama al cielo tanta villanìa

    ADELFA MARTÌN

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