miércoles, 18 de noviembre de 2009

Grito de auxilio

_ ¡¡¡Ah!!! ¡¡mamá!!! ¡¡¡ayúdame!!!!! ah! ah! ah!!! me tienen en una camioneta, dando vueltas.

-(No contesto. No puedo creer lo que escucho. Miro por las ventanas para ver si hay alguna camioneta, algún vehículo dispuesto a robar la casa, rodeada de rejas, alambres, púas y alarma de seguridad. ?Será una trampa?)

-¡¡¡Ah!!!!!!!! ¡¡¡ayúdame!!!!!!!!

-Te has confundido de teléfono.

La chava cuelga. 8,40 de la mañana en Ciudad Juárez. Miércoles 18 de noviembre. Estoy saliendo para una reunión con el alcalde de la ciudad, José Reyes Ferriz (PRI)y los empresarios de Ciudad Juárez, dispuestos a pedirle cuentas: o que haga su chamba o que salga de su puesto. Muchos de ellos, como el alcalde, viven en Estados Unidos. En El Paso, Tejas. Nada más cruzar uno de los puentes fronterizos que separan y unen a las dos ciudades. Por la inseguridad. Y la muerte constante. El alcade se resiste a salir de su puesto y presentará un programa de seguridad con cámaras con denuncia anónima, mientras va recogiendo premios internacionales por su labor. Las cámaras instaladas por la ciudad, instaladas bajo fuerte presión social por la desaparición de mujeres, nunca han podido captar una desaparición. De repente, en ese preciso momento, todo se vuelve negro.


Y me quedo con mil preguntas. Con un vacío en el estómago. Pensando en esa chava. Por su voz, parece muy joven. Pero la voz con lloros y gritos puede engañar a la edad. ¿Dónde estará? ¿En la cajuela de un vehículo o con sus captores? ¿Qué habrá pasado? ¿Pudo haberse comunicado al final con su mamá o el equivocarse de número le habrá costado la muerte? No quiero pensar. En cierta manera, me siento culpable. Como si al haber contestado el teléfono fijo de la casa, la chava hubiera perdido la oportunidad de ser libre.

Me acuerdo de mi conversación ayer martes con Héctor Padilla, decano de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, una de las punteras de México que ya ha perdido tres profesores, ejecutados desde que comenzó la guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón, hace 20 meses.

-Dáme tu número de celular para que conteste cuando me llames. Si no reconozco el número, no responderé. Esta es una medida de protección contra las extorsiones, los secuestros.


*Todavía no hay "muertitos" hoy en Ciudad Juárez. Ayer ejecutaron a 8 e hirieron a un chico de 16 años, hijo de uno de los acribillados. 2,348 asesinados, con sus viudas, viudos y sus hijos, en este año. De los extorsionados, secuestrados, robados no hay una cifra certera oficial. Pocos se atreven a denunciar. O para qué, piensan otros. No pasa nada. No investigan. O las autoridades infiltradas en el crimen organizado te dan el peor de los sustos. Lo extraño en Ciudad Juárez es no haber vivido una de estas experiencias. El cielo azul brilla con fuerza. Es el sol del desierto.

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