sábado, 14 de noviembre de 2009

"Les tengo una mala noticia: acaban de matar a nuestro maestro"


El celular de Sergio Peneros (centro, en la foto) irrumpió en la esperanza: la reunión semanal de varios universitarios del Plan Estrátegico de Juárez, que se resisten a ver morir a su ciudad.

-"Les tengo una mala noticia. Acaban de matar a nuestro maestro Alfonso Martínez", dijo Peneros con la cara desencajada.

Silencio. Es viernes. 13 de noviembre. Son las 6 de la tarde. Silencio. Dos de los jóvenes se levantan de la reunión: "?Cómo??".

La muerte le llegó al profesor de economía Alfonso Martínez Luján a los 38 años. Acompañado de su esposa y de su cuñado en el fraccionamiento Paseos del Alba. A manos de unos sicarios. A eso de las 4 de la tarde. El tercer catedrático asesinado de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez tripulaba un automóvil Dogdge New York modelo viejo y se encontraba haciendo un alto en un semáforo de las avenidas Gómez Morín y Jilotepec, dos de las más conocidas de Ciudad Juárez, muy cerquita de la estación de policía Benito Juárez. Cuando el semáforo se puso en verde, uno de los sicarios a bordo de una camioneta negra Jeep Grand Cherokee le disparó a corta distancia, y se dieron a la fuga, según testigos.

Termina la reunión de los sueños y soluciones para Ciudad Juárez y ya nadie quiere salir de copas. Ni por la zona más exclusiva de entretenimiento de la ciudad, la Plaza Cantera. El sábado pasado mataron a dos jóvenes, primos, hijos de empresarios. Hay miedo. Mucho miedo. Ya son más de 2,222 muertos en este año. Más los extorsionados, los secuestrados. Todo lo que no se denuncia por temor. Por no saber quién está con la ciudadanía que sufre la llamada guerra contra el narcotráfico del Presidente Calderón con el Ejército.

El peligro en Ciudad Juárez está en estar vivo. Está en cada segundo. Al salir de tu casa, al estar en ella, en el trabajo, en la universidad, en el restaurante, el bar. En el teléfono donde vienen las amenazas, las extorsiones. El peligro tiene a veces uniforme de militar, que entra en tu casa para robar lo que encuentran, desde la nevera, las joyas, el dinero. Todo. Lo mismo en los retenes por las calles. Es la ciudad sin ley, la tierra de la impunidad. Donde cualquiera puede tomar la justicia por sus manos aprovechando este caos mortal.

Algunos ya no lo resisten. Huyen. La ciudad es un paisaje de casas y negocios abandonados que va perdiendo cada día su población estimada en millón y medio de personas. Más de 120 mil viven en El Paso, Texas, nada más cruzar uno de los puentes fronterizos, según las autoridades estadounidenses. Monserrat de la Vega, nacida hace 21 años en Guanajuato, no quiere irse. En Ciudad Juárez se sintió libre e hizo las mejores amistades del universo. Pero el sábado pasado -al perder a su amigo Humberto Caballero Moreno, de 25 años, y la prima de éste Rocío Casandra Heras Caballero, de 27, en el bar Ghost- decidió que había que huir. La noticia del asesinato del maestro Martínez subraya su decisión:

"Si mi mamá pasara por algo similiar a lo que he visto en estos días, me moriría. El dolor que siento es tan grande, ver a la ciudad que amas en una situación tan desfavorable. La gente quiere el cambio pero no nos podemos alzar en armas. El poder lo tienen unos cuantos y no sólo es un sicario, sino gente que tiene un arma, que después de matar dejan a una familia destrozada, a una sociedad destrozada. Yo creo que Juárez va a salir adelante por la gente que tiene, hay que reestructurar el sistema, hacer que todos cumplan con su trabajo".

*** El viernes fueron asesinadas 15 personas en Ciudad Juárez. Una de ellas, un niño de 7 años.

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